Se trata de una representación gráfica que permite seguir la evolución de los resultados de un método de análisis concreto.
El mantenimiento de una tarjeta de control permite garantizar el seguimiento del proceso analítico, controlar el método de análisis demostrando su estabilidad y prevenir los riesgos de fallo al detectar inmediatamente cualquier posible desviación.
Es posible elaborar una tarjeta de control a partir de varios elementos:
soluciones sintéticas preparadas en el laboratorio o adquiridas en el mercado,
muestras reales (o material de referencia interno) para las que el laboratorio define el valor del parámetro mediante un método de referencia,
materiales de referencia como el TITRIVIN.

Una tarjeta de control se compone de:
(1): de una línea central que corresponde al valor objetivo m,
(2): de dos rectas situadas a m ± 3 srepro que corresponden a los límites de control,
(3): de dos rectas situadas en m ± 2 srepro, que corresponden a los límites de vigilancia,
(4): de la curva de los resultados individuales obtenidos en los puntos de control.
srepro es la desviación típica de reproducibilidad interna, definida por cada laboratorio.
Según el caso, el valor objetivo m de la carta de control será:
la concentración teórica de la solución sintética,
el valor atribuido por el laboratorio a la muestra real,
un valor comprendido en el intervalo de confianza del valor de referencia de un TITRIVIN.